ALGUNAS IDEAS

Se llama Luis (Luisito); es alto, de complexión fuerte, de mirada algo perdida y voz potente. Peina, el escaso pelo que le queda, hacia atrás enroscándolo un poco en la nuca. Tiene una excesiva complacencia por las ropas de marca que suele lucir combinándolas con muy buen gusto. Aborrece hablar de política aunque es un señor de derechas de toda la vida. Es un empresario de éxito, algo mordido por la crisis, con algunas ideas bastante estrambóticas que suele expresar utilizando ese tono de voz más dado al histrionismo que a la mesura. Me estaba tomando una copa, con este dandi recalcitrante, del que además soy algo pariente, mientras veíamos pasar la vida en el mejor rincón de nuestra coctelería favorita.
-¿Qué Coyote? ¿Nos tomamos otra?
-No, no. Yo he venido con coche y solo falta que me enchufen un alcoholímetro de esos y cante la Traviata.
-En eso llevas razón, que te meten unas multas que te crujen… Claro si es que van escasísimos de dinero, tú. Se lo tendrán que buscar, ¿no?
-Sí, sí… Además los aparatos esos son ultramodernos y lo detectan todo, hasta la marca de la ginebra.
-Bueno tan modernos no sé si son. Tú ten en cuenta que esos aparatos hace muchísimos años que se utilizan.
-Hombre, ¿muchísimo?
-Sí, pues desde la posguerra.
-A ver Luisito, a ver si nos centramos. ¿Cómo coño van a ser de la posguerra?
-Que sí, hombre. Que la gente de ahora no sabéis de nada. Los alcoholímetros se utilizaban en las casas de lenocinio, en las casas de putas, vamos…
-A ver Luis, no me jodas con tus historias…
-Que sí, que es verdad. Mira te lo voy a explicar. La madames de entonces eran mujeres muy listas, claro como habían pasado la guerra estaban espabiladas. Entonces, les llegaba un cliente pues a soplar. Y si estaba borracho le cobraban más caro…. Sí, sí, no me mires con esa cara, que es así.
-Pero vamos a ver, suponiendo que fuera verdad… ¿qué más dará que esté borracho?
-Que no te enteras de nada. Tú no ves que cuando uno va bebido tiene más dificultades para correrse, es decir: tarda más. Matemáticas de primero, muchacho. Más borracho más tiempo, más tiempo más dinero.
-Mira Luisito déjame en paz, que tú estás loco –le dije mientras pedía otras copas al camarero
Nos trajeron la bebida y Luisito aprovechó para explicarle lo de los alcoholímetros al barman, que primero preguntó quién iba a pagar la cuenta y, cuando le dije que Luis, respondió dándole la razón y recriminándome mi falta de cultura.
-¡Hay! Coyote, que no entiendes de nada –dijo tocándose la americana como si quisiera sacarse algún mancha inexistente de ella-. ¿Has visto que traje más guapo llevo?
-Sí, muy bonito. Pero últimamente el que mejor trajes lleva es el tío ese de Valencia, el Camps ese.
-Hombre sin comparación, es que es un hombre de dinero ¡eh!, de los de toda la vida.
-Claro Luisito, claro. Ese todo lo tiene bueno, la ropa y la casa y todo…
-Y un buen colchón que tendrá.
-Bueno, de eso no me cabe ninguna duda.
-Oye Coyote, tú sabes que los colchones, de dormir, de los ricos tienen dos agujeros en la parte de arriba.
-No, no lo sé. Pero hoy llevas un día que para que las prisas. Que me estas volviendo loco, Luis.
-Sí hombre, sí. Mira lo que pasa es que está comprobado que cuando dormimos lo que más nos molesta son los brazos; que es que al final no sabes ni dónde ponerlos. Entonces por eso, a los ricos les hacen dos agujeros en los colchones, para que metan los brazos.
-Mira, déjame en paz, que tengo una semana muy mala, déjame en paz.
Luis llamó al camarero y mientras le entregaba un billete de cincuenta euros le explicó, también, lo de los colchones de los ricos. Manel, comprobó con el tacto el billete y después me miró a mí y me dijo, poniendo los brazos en jarras.
-A ver Leo, parece mentira que seas tan ignorante. Don Luis, aquí presente, tiene razón en todo lo que dice. De toda la vida es sabido eso de los colchones.
-Sabéis lo que os digo, que no os aguanto. Me voy a Australia a ver si os pierdo de vista.
-A pues te voy a explicar una cosa de los canguros que seguro que tú no sabes…

Fotos: http://www.fotolog.com/leocoyote1
canguros

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2 Respuestas a “ALGUNAS IDEAS

  1. Amigo Coyote:
    Tus diálogos para besugos los leía yo en el DDT, un tebeo de Bruguera tan olvidado como “El Inspector Dan”, de Silver Kane y Angel Pardo.
    Y es una pena, porque aquellos diálogos eran tan buenos como los tuyos, que son para despatarrarse.
    Además, hoy me gusta mucho el tema elegido, que me retrotrae al prostíbulo barcelonés “La Casita Blanca”, lugar de pecado y lenocinio, en la época franquista, de obispos y gobernadores.
    Lo que quizá no sabes es que en ese “puticlub” lleno de blondas y espejitos, los maquis anarquistas se cargaron a un empresario catalán, por haber prostituido a una inocente jovencita.
    Tiempos aquellos.

    Fes boda, Coyote, y cuidado con las malas compañías y con la bebida…

  2. azu no pense que su bolsa era tan abajo

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