FIN DE AÑO

No es por ser original ni tan siquiera por hacer cosas nuevas, pero es que estoy harto de, siempre lo mismo, por eso hemos montado un fin de año distinto. Estaba muy bien planificado el lunes día 31, yo trabajaba hasta el mediodía. Por la tarde iríamos al cine… Fuimos a ver “Dos pistolas en cada mano” de Cesc Gay. La película es magnífica, sale uno del cine con la impresión de haber pasado un rato muy agradable y que ha valido la pena pagar la entrada, 9 euros por persona, todo gracias al iva que este gobierno de delincuentes ha aplicado al cine y demás actos culturales, ya se sabe, a los fachas no les gusta la cultura. En casa nos esperaba una cena fría a base de foie, salmón y bacalao ahumado, caviar, cava… También teníamos el propósito de ver los refritos que daban por la televisión pero, la verdad, es que nos fue bastante difícil. La televisión no está viviendo sus mejores momentos y nos fuimos a dormir después de las uvas.
Me levanté, no muy temprano, pero con la avidez de leer, hasta donde pudiera, de la magnífica primera novela de Amor Towles: “Normas de cortesía” y, cómo no, de escuchar el concierto de fin de año desde el teatro de la opera de Viena. Yo he estado en ese teatro y me he sentado en esas mismas butacas, no en ese concierto, por supuesto, pero me resulta muy difícil reconocerlo, supongo que será por la ornamentación: las flores y los lazos, pero me parece más grande y más glamuroso de como yo lo recuerdo. Tenemos mesa reservaba en la Fonda España uno de los restaurantes que regenta, en Barcelona, Martín Berasategui que tiene el don de ubicuidad porque, de otra manera, sería imposible que administrara tantos comedores. Pero antes queríamos tomar unas anchoas en el bar La Cova de la calle Margarit. No sabía si estaba abierto y he llamado a mi amigo Manolo, el dueño, que me ha confirmado que podía ir… La puerta estaba medio cerrada y, por supuesto, no estaba abierto al público, pero nos han invitado a anchoas, ostras, gambas y cerveza… Claro, Manolo, hoy era su santo y estaba preparando una comida privada.
La Fonda España es un hotel que está detrás del gran teatro del Liceo. Es un edificio modernista diseñado por Domènech i Montaner que han restaurado recientemente. El menú era magnifico, aunque breve, es lo que tiene la nueva cocina: Ravioli cremoso de hongos, lomo de merluza, banda hojaldrada, turrón, neules, rioja, cava… Nos sirvieron el café en el salón que tiene la famosísima chimenea de alabastro obra de Eusebi Arnau y me encontré con un amigo que hacía algunos años que no veía…
De vuelta a casa me he puesto a escribir. M. está mirando una película que ella no ha visto: “El hombre de MaCkintosh” he sentido una tremenda envidia por ella. Ver esa película por primera vez es una experiencia muy satisfactoria. Yo siento ese tipo de envidias; también me pasa cuando alguien me dice que leerá, por primera vez, “La Cartuja de Parma” de Sthendal. Leo los periódicos en internet, hay un par de noticias que me sorprenden por absurdas: Gorigolzarri (presidente de Bankia), perderá toda su inversión en la entidad: 50.000 euros. Para este señor, eso, es cómo si yo perdiera en la ruleta 100 euros. Creo que cobra mucho más cada mes. La otra son unas declaraciones de ministro De Guindos: “España creará empleo a finales del 2013”. Este señor es un inepto, repito: el señor De Guindos es un inepto.

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